ENCUESTA
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"RICO TIPO" |
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A manera de introducción "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Caminos, historia, de la grande y de esa otra pequeña de la cual todos somos partícipes; porque la gran historia, la que se escribe con mayúsculas no existiría sin la cotidiana, la poco notable, la mínima. A veces son paralelas, a veces se tocan, se entretejen, se superponen. Y nosotros, cada cual a nuestra manera, somos hacedores de historia. Nuestro paso, al revés de los versos del poema de Machado, va dejando huellas, algunas casi imperceptibles, otras que quedan grabadas para siempre convirtiéndose, como el caso del periodismo, en vivo reflejo de una época. A veces con acartonamiento, con solemnidad, con reflexión, o simplemente con ese sutil modo de observar la vida que se llama humor. Pero, ¿a qué llamamos humor?. La primera definición que viene a mí es la siguiente: "Humor es la cortesía de la desesperación", aunque tal vez sea más elocuente por su sencillez esta otra: "El humor es como ese terrón de azúcar que se le pone a un remedio amargo para poder tomarlo (el remedio desagradable suele ser o se cree que suele ser la vida)". En el Primer Anuario de la Asociación de Dibujantes, Femán Félix de Amador, hace aproximadamente cuarenta años, definió con estas palabras la misión del humorista: "Nada escapa a su ojo avizor: el hecho anecdótico, el episodio cómico, la nota emotiva, el personaje engolado, el pobre diablo. Es el comentarista por excelencia de la vida de sus contemporáneos, el espectador por antomasia y el testigo fiel de toda una época. Pero además, suele ser por sí mismo creador, padre de entes populares, cuya peregrina ficción acaba por convertirse en realidad ponderable y hasta servir de modelo y figura para la determinación de tipos y caracteres humanos". Grandes del arte, como Picasso, se valieron de la historieta para expresarse, dándole la altura necesaria como para sacarla de ese encasillamiento despectivo -arte menor- en el que algunos quisieron ubicarla, y terminó así con su minoridad. Humor gráfico y escrito, flores que viven y sobreviven sólo en libertad, perseguidos tantas veces por dictadores que temen a esa poderosa arma que es la crítica vestida con una sonrisa. Lino Palacio solia decir que el humor no tendía a ridiculizar a ciertos funcionarios, ¿para qué?. En general muchos de ellos se ridiculizaban solos, y así no entraban en la historia como creían, sino en la historieta como merecían. Absurdo es no reconocer su peso dentro del ámbito de la historia, la sociología, la política y la cultura de un país. Tomemos una década, por ejemplo la que va del 40 al 50, repleta de acontecimientos que más tarde marcarían el ritmo de nuestro siglo, y espiemos a través de una gigantesca lupa lo que ocurria en aquel entonces. Refresquemos nuestra memona con los hitos más importantes para después poder adentrarnos plenamente en su realidad y en su humor. Comencemos ya. De 1940 a 1950 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 ¿Y el humor? El comienzo de esta década encuentra a la Argentina un poco pobre en humor. Caras y Caretas había desaparecido un año antes, después de languidecer lentamente ante el avance de un periodismo más moderno. Don Ramón Columba va dejando a un lado las Páginas de Columba, en parte por la indiferencia de los lectores hacia el humor, y en parte porque había encontrado otra vertiente mucho más rentable: la historieta. El Tony se vendía como el agua y estaba Por lo tanto podemos decir que dentro de este alicaído panorama, Patoruzú reinaba sola en lo que respecta a las revistas puramente de humor. Fue fundada en 1936 por Dante Quinterno, quien había creado ya años atrás una serie de personajes que Es una publicacion de corte conservador, pacata, inclinada a la moralina (su slogan era "la revista de humor para toda la familia"). Se hacía hincapié en las buenas costumbres o lo que se creía que fueran buenas costumbres. Como pudimos ver en la síntesis de los acontecimientos de este período, los cambios se producían cada vez más rápido y era necesario otro tipo de humor. En consecuencia nace en 1941 Cascabel. Su gran tema fue la política internacional durante la época de la guerra, en contraposición con los de la política nacional ante los Además, dentro de su contenido traía gigantescas y desplegables chicas en malla enviadas por las productoras cinematográficas norteamericanas, con cuya reproducción se adelantó Cascabel treinta años a la aparición del póster. A partir del 45 y con la finalización del conflicto bélico, Cascabel recoge el fervor político del momento y toma partido por la Unión Democrática. Siguió hasta el fin con su oposición a Perón, lo que a la larga marcó su declinación y muerte sin resonancias en 1947. Supo aunar en sus páginas colaboradores de gran renombre, como Carlos Warnes (César Bruto), Conrado Nalé Roxlo (Charnico); en la parte gráfica Oski, laniro, Landrú, Lino Palacio (Flax). Cabe agregar que su director por casi los seis años de su duración Rico Tipo, o el comienzo de otra era Rico Tipo surge de un entredicho entre Dante Quinterno y uno de sus más destacados dibujantes, Jose Antonio Guillermo Divito. Después, éste declararía en un reportaje que su alejamiento de Patoruzú se debió a que en dicha revista se les alargaban las polleras a sus famosas chicas, causa que parece de poco peso como para producir un alejamiento tan abrupto. Evidentemente, existían diferencias más profundas. Es entonces cuando Divito alquila una oficina en Diagonal Norte al 800 y, junto a un grupo de soñadores como él, funda Rico Tipo. En este punto vale la pena detenerse un momento para recordar el modo en que este esfuerzo pudo ser posible. Divito es llamado de la Cabaña Santa Anita ("Donde comerá tan bien como en su casa") para crear un aviso. Su dueño, Mario di Benedetto, un joven tan alegre y desprejuiciado como él, a quien llamaban sus pares "El pibe de Oro" por haber heredado una gran fortuna; entusiasmado por el resultado, aporta los 30.000 pesos moneda nacional necesarios para la edición de una revista humorística. Anteriormente, Divito se había contactado con Clemente Lococo para hacerla, pero éste, si bien estaba de acuerdo con la idea, le ofrecía al dibujante el puesto de director, aunque a sus órdenes, y él no aceptó. Aquellos adelantados del humor porteño, partícipes de esta confabulación fueron, además de Divito, como su director, Eduardo Almira, como jefe de redacción, Toño Gallo, Pedro Seguí y Abel laniro. El 16 de noviembre de 1944 gana la calle el primer número de esta revista, de perfil completamente distinto al de Patoruzú y que, en su momento, llegará a tener records de venta, e influirá hasta en las costumbres de los porteños de una época en la que contemplar la vida no era perder el tiempo. Aquel día, inquietos, devorados por la ansiedad, Divito y sus colaboradores recorrieron los kioscos del centro para observar si alguien adquiría algún ejemplar. Las chicas de Divito son, desde ya, el principal ingrediente de la revista: sexies, con cuerpos esculturales y polleras muy cortas, piensan y se mueven como muchachas emancipadas. Las jóvenes buscan parecerse a ellas y las modistas copian su ropa. Sin proponérselo, Divito crea moda a través de las páginas de Rico Tipo, no sólo para las mujeres sino también para los muchachos que siguen la indumentaria de colores detonantes, y hasta los jopos de los peinados. Pero las chicas no están solas, sino que están acompañadas de una serie de personajes inspirados en la creciente clase media. Divito crea algunos de ellos: Fallutelli: oficinista trepador, chismoso, coimero, oportunista, odiado por todos. Acompañan a Divito grandes colaboradores; en la parte escrita lo hicieron: Chamico, Cesar Bruto, Horacio Meyrialle, Américo Barrios, Abel Santa Cruz, Mariano Juliá y Rodolfo Taboada. Dentro de los dibujantes cuenta con Oski, laniro, Pedro Segui, Landrú y Mazzone. Oski secunda a Cesar Bruto en un periódico increíble, El Verso & Noticias. Dibuja las fotoskis que ilustran- la vida de una cuadra de barrio, con su pensión (Lalbóndiga Embrujada), plena de escándalos. También tiene un personaje, Amarroto, cuyo nombre lo dice todo. Landrú continúa en Rico Tipo con el mismo humor absurdo que empleara en Cascabel. Y también comienzo a publicar las secciones El mundo al revés, Rogelio, el hombre que razonaba demasiado y La familia Cateura. Tanto Oski corno Landrú, junto con otros, son hijos intelectuales de Steinherg, dibujante rumano que creó un estilo de dibujo nuevo, sintético, un tanto surrealista y harto ahorrativo de líneas. Divito convoca a su revista a Miguel Angel Bavio Esquiu, a quien admiraba enormemente. Bavio le trae un texto con un personaje recién horneado, Juan Mondiola. Al verlo Divito se entusiasma y se apresta a ilustrarlo, pero a Bavio no le gusta el dibujo, por lo cual, molesto y despectivo, dice: "Bueno, que lo haga Pedro". Pedro Seguí estudió muy bien el personaje ya que era la primera oportunidad que se le presentaba de ver sus trabajos impresos. Bavio quedó muy contento con el muñeco, convirtiéndose así en la imagen indiscutido de Juan Mondiola. Diariamente se recibían en la redacción de Rico Tipo infinidad de cartas en las que se pedían consejos sentimentales, no al escritor sino al personaje. Mazzone aporta a la revista Piantadino, un preso siempre ansioso por escapar, perseguido por un guardiacárcel que no le pierde pisada. También crea a Fiaquini, que no trabaja y puede pasarse 24 horas en la cama. Otro de los colaboradores fue Abel laniro, quizás el mejor caricaturista que haya tenido la Argentina, cuyas aguadas no han podido repetirse; extraordinarias muestras de tonalidades degradé, matices delicados, sutiles, hermosamente aplicados, en una muestra de armonía que realzaba el dibujo de una calidad infrecuente. Es él quien acierta con el retrato de Purapinta, caricatura de un guapo, al que desmitifica. Es un grandote de apariencia impresionante pero incapaz de matar una mosca. Y dejo a propósito para el final de este raconto de creaciones y creadores, a uno muy especial: Calé, cuyo verdadero nombre era Alejandro del Prado y que fue papá de esa doble página única: Buenos Aires en camiseta. Supo como ninguno ser cronista de aquellos personajes que poblaban nuestra ciudad allá por los 50, y marcar con precisas pinceladas sus características, tics y pintoresquismos. Nadie pudo, ni podrá reflejar tan bien como él los avatares cotidianos del porteño, el fútbol, el baile de los sábados a la noche, el club, la oficina, el barrio, las casas y sus patios. Médula, entraña latente de Buenos Aires, una época, una realidad, amor, bronca, nostalgia, y Calé inmerso para siempre en su ciudad, dentro, muy dentro, donde muy pocos saben o pueden llegar. Ya hacia 1947, Rico Tipo estabiliza su tirada en 260.000 ejemplares semanales, un verdadero récord. Más adelante se incorporaran al plantel original, Quino, Aboy y Rafael Martínez. Perfil de la revista Rico Tipo supo incorporar la realidad a una sociedad en la cual se evitaba hablar de sexo; en sus páginas las chicas eran similares a las vedettes del teatro de revistas; había picardía, fotos -atrevidas para la época- de jóvenes en mallas mínimas, Si bien la moda que va creando Divito es humorística, nunca tuvo otra intención, sus lectores la toman muy en serio y la siguen al pie de la letra. Ese estilo estaba en franca contraposición con el de la gente mayor seguidora de Patoruzú, que creían en la elegancia de la ropa oscura, la perla en la corbata y los charoles refulgentes. Sin duda fue su desparpajo parte de "la revolución" de Divito. Eclipse y final Los años van pasando y al igual que en el caso de Patoruzú, Rico Tipo sigue repitiendo las viejas fórmulas sin demasiadas variaciones, carente de nuevas propuestas, lo que la lleva a eclipsarse lentamente. El 13 de agosto de 1957 aparece Tia Vicenta, revista de humor político, más comprometida con la actualidad. Contaría más tarde Landrú en un catálogo de la Bienal de Humor de Córdoba, el propósito de su publicación con estas palabras: "Mi idea era editar una publicación donde se hicieran chistes sobre un político o un hecho, y no contra. . . " Años más tarde, Carlos del Peral, quien fuera secretario de redacción de Tía Vicenta edita 4 Patas, que a pesar de su corta duración deja huellas en la historia del periodismo humorístico argentino. Otra revista del mismo tenor que aparece por esa época es Tío Barbudo. El 6 de julio de 1969 muere Divito en un terrible accidente automovilístico en Brasil; en el siguiente número de Rico Tipo aparece la nota necrológica que reproducimos a continuación y que redactara Angel Aboy, con un sentido título que rehuye al adiós, "Hasta mañana, Willy!", y que prosigue de esta manera: "Cuando nos sentamos frente a la máquina de escribir, primero de un manotón apartamos las frases prefabricadas, los adjetivos rimbombantes, la elucubración de cuello duro. No estamos "Fallutelli", ese crápula, que esta en todas las oficinas, pero al que al fin no podemos llegar a odiar, porque después de todo es gracioso. "Pochita Morfoni", para quien todos los sueños tienen forma de estómago. "Fúlmine", angel negro de la yetatura, "Bómbólo", "El Abuelo" y tantos otros. Si estuviera Willy y leyera estas líneas, seguro A partir del fallecimiento de Divito toma la dirección de la revista su sobrino Horacio Lanes Divito, pero las cosas ya son distintas, y el 15 de agosto de 1973 aparece su último número, el 1474, que cierra el cielo de vida de esta revista tras 29 años de Sus hombres, muy de cerca Divito, el maestro "Para él su prioridad indiscutido era la revista, a manera de muestra valga este recuerdo: el día de mi casamiento me regaló 60 pesos, lo cual en esa época era buen dinero, pero al mismo tiempo me remitió una doble página de chistes para pasar en tinta, gracias a lo cual me pasé la noche de bodas saltando de las mieles del himeneo a la transpiración del laburo". En otro orden de cosas podemos agregar que, dentro del playboy alegre, desprejuiciado, existía un hombre sensible a quien asustaba la idea de la vejez y la soledad. Oski, el viejo Pedro Seguí, un hombre múltiple En boxeo fue representante de River Plate en la categoría mosca junto a Raúl Landini, un exquisito del cuadrilátero. En Concordia, con apenas 44 kilos, llevó al tope del marcador en el hipódromo a una buena cantidad de pura sangre. Pero el andar levántandose a la madrugada no era para él, por lo que desistió de ser jockey. Quizás lo más importante en su vida fue esa nobleza tan suya que lo convirtió en un buen hombre rico en amigos hasta el fin. Calé, un reo genial |


Fuente: Rico Tipo "La Sonrisa de los '40". Adriana Isabel Aboy.Historia de Revistas Argentinas Tomo I. AAER 





